The New York Times, junto con once publicaciones más, presentan una demanda contra OpenAI debido al robo de las publicaciones protegidas bajo suscripción.
Desarrollaron herramientas para romper la protección de acceso a contenidos, con el objeto de alimentar el conocimiento de sus modelos de IA.
El uso de la IA, es como el uso de un arma. Debe de estar regulada.
Habrán entes que la usen delictivamente y por tal, habrá que perseguir el delito, para lo cual, la propia IA será una herramienta igual de efectiva.
La IA aprende rápido, pero su límite está en el propio límite del conocimiento humano recopilado en Internet. No parece que sepa más que el compendio del conocimiento aportado por las personas.